Lucidez

Ya está aquí el último número de The Window Seat. Este mes, queremos estar «lúcidos» y abiertos a lo nuevo e inesperado.

El archipiélago de las Azores se encuentra en el Océano Atlántico. Foto: Damir Babacic/Unsplash

Aventuras otoñales: las mejores islas europeas

Mientras el verano se va terminando, descubre las islas europeas que mejoran en octubre

Con su sol omnipresente, su brisa suave y un estilo de vida relajado, es fácil entender por qué las islas son algunos de los destinos más populares de Europa, especialmente durante el verano. 

Pero las mismas cosas que las hacen tan tentadoras también las hacen demasiado populares. ¿Quién no ha hecho cola en el único restaurante de la ciudad o se ha peleado por ese último sitio en la playa?

Si puedes esperar hasta el otoño para visitar las islas europeas, verás que se está mucho mejor. Puede que el mar esté un poco más frío, pero octubre es un mes estupendo para relajarse bajo el sol, sin que te molesten los otros turistas. Aquí tienes una selección de opciones si quieres salir de
nuestro país.

Azores

Como últimos vestigios de tierra europea hasta las Américas, las Azores son un conjunto de islas que cuentan con una verde flora durante todo el año. El paisaje, compuesto de formaciones rocosas, profundos lagos e inmensas extensiones de vegetación, es tan dramático que incluso se considera el «Paisaje más bello de Europa». Sin embargo, no es un lugar para tomar el sol en la playa. El clima templado de este archipiélago portugués (las temperaturas en octubre oscilan entre los 20°C y los 30°C) lo convierte en un destino para los amantes de las actividades al aire libre.

Para experimentar la impresionante topografía volcánica de primera mano, recorre uno (o más) de los 70 senderos trazados. La ruta Pico das Camarinhas (Ponta da Ferraria, en San Miguel) es una caminata relativamente fácil que comienza en la costa, donde podrás ver los restos de la isla volcánica Ilha Sabrina. Atraviesa los profundos cráteres escarpados y cúpulas montañosas de lava endurecida a lo largo de este paseo de casi tres horas. 

Chipre 

Chipre, una de las mayores islas del Mediterráneo, tiene una historia complicada. Tras independizarse del Reino Unido en 1960, Turquía la invadió en 1974. Ha habido mucha tensión durante muchos años, y aunque las cosas no se han resuelto del todo (la isla está dividida en dos, el norte es turco y el sur, griego) ahora hay una sensación de armonía.

Durante los meses de verano, las temperaturas pueden superar los 38 grados, así que no es ideal para hacer turismo y ver sus principales monumentos. Con un clima más fresco y menos gente, el otoño es una época fantástica para visitar y conocer el pasado de Chipre. 

Para descubrir la historia reciente de la isla en tiempo real, visita Nicosia, considerada la «última capital dividida de Europa». El Museo de la Lucha Nacional de la ciudad refleja el arduo camino que recorrió Chipre para liberarse del dominio británico y contiene documentos, fotografías y otros recuerdos de la época.

Islas Feroe

En el Atlántico Norte se encuentran las Islas Feroe. Técnicamente bajo soberanía danesa, esta cadena de 18 islas tiene autonomía desde 1948. A cientos de kilómetros de sus vecinas más cercanas, Escocia e Islandia, estas escarpadas masas de tierra volcánicas son perfectas para los que quieren desconectar.

Las Islas Feroe tienen una gastronomía única que incluye carnes fermentadas, pescado fresco y verduras de raíz. Su robusta cocina ha inspirado a muchos, entre ellos a Poul Andrias Zisca, jefe de cocina de KOKS, el restaurante con estrellas Michelin más remoto del mundo. 
Zisca utiliza técnicas ancestrales, como la salazón y el secado, para elaborar sus platos. Cada plato está pensado y elaborado con esmero, desde el Jákupsskeljar, una vieira cruda servida en su concha, hasta el Skerpikøt, lonchas de cordero curadas. El lugar es igualmente fascinante: los comensales pueden disfrutar de su comida en una cabaña tradicional de madera junto a las tranquilas aguas del lago Leynar.

Sicilia

Sicilia, un microcosmos de todo lo que hace que Italia sea tan querida, se considera a menudo la joya de la corona del país. Encontrarás pintorescos pueblos con olor a cítrico, restaurantes donde ponerte las botas y paisajes que te dejarán boquiabierto. Cuando un lugar es tan encantador, normalmente hay mucho que ver y hacer. 


En otoño puedes disfrutar de las vistas sin tener que luchar por el espacio con otros guiris. La capital de la isla, Palermo, está plagada de una impresionante arquitectura barroca. Sin embargo, el verdadero placer otoñal se encuentra en el sur de la isla.

Viaja a través del paisaje montañoso hasta la histórica comuna de Zafferana Etnea, que se encuentra a la sombra del histórico Monte Etna. Cada domingo de octubre, el festival Zafferana Ottobrata celebra los productos de la temporada. Las estrechas calles del pueblo se llenan de lugareños que ofrecen con orgullo degustaciones de uvas, aceitunas, setas del Etna, miel y, por supuesto, mucho vino.